Que crepiten las conciencias - De Musas Y Críticos
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Que crepiten las conciencias

El protagonista de la novela que estoy escribiendo ha decidido suicidarse.

Yo quería que fuera feliz, que encontrara el amor y que resolviera los enigmas de la vida que nos mantienen maniatados a una existencia que no comprendemos, que nos tortura, que nos amputa ilusiones, que nos ahorca de exigencias, que nos electrocuta con estímulos nocivos. Pero no ha podido resistirse a vivir una vida que no es vida. Le ha sido imposible soportar el engaño de un mundo que se obstina en confundir lo esencial con el “resto”, la genuina existencia con un mundo lleno de chatarras que se compran, de despojos inhumanos, de sobrante información, de medios embarrados de intereses y sucia manipulación, de sedimentos de un pasado pestilente.

El “resto” lo inunda todo y tiñe de verdad esa falacia que es la vida.

¡Oh pobre, mi protagonista! Se ha descubierto errando por una espesa niebla cuando la creía transparente. Ha comprendido que sus decisiones estaban condicionadas por un sistema que lo empuja a circular por una vía única y en una dirección determinada. Se aventuró a cambiar el sentido de la marcha, pero el poderoso movimiento de la masa aniquiló su intento; primero de soslayo, pero a medida que se iba adentrando en la dirección prohibida le abucheaban, le gritaban, le pitaban, le insultaban, lo empujaban y le hacían sentirse diferente, erróneo, defectuoso.

“Pues quién soportaría las injurias y el látigo del tiempo; la infamia del opresor, la soberbia afrenta del orgulloso, la angustia del amor despreciado, la tardanza de la ley, la arrogancia del poder, y los golpes que sufre la virtud de quienes indignos y uno mismo pudiera acabar con ese suplicio con un puñal.”( Hamlet, Shakespeare)

No he podido salvarle… Estamentos superpuestos a existencias inconscientes, verdugos de inocentes que con sus normas de normalidad y normativa de consenso social sujeta al individuo a la obligatoriedad de un camino abarrotado y sin salida.

Dicen que el suicidio se produce impulsivamente en momentos de crisis que menoscaban la capacidad de afrontar las tensiones de la vida. ¿Impulsivamente? ¿Eso quieren hacernos creer? Dime tú, o tú, o tú también, o vosotros… ¿Ha sido impulsivamente que habéis pensado en poner fin al agobio terrenal?

“¿Quién lleva esas cargas, gimiendo y sudando bajo el peso de esta vida, si no es porque el temor al más allá, la tierra inexplorada de cuyas fronteras ningún viajero vuelve, detiene los sentidos y nos hace soportar los males que tenemos antes que huir hacia otros que ignoramos?” (Hamlet, Shakespeare)

Sometidos a expectativas que no siempre podemos cumplir; impregnados de objetivos que solo provocan presión, estrés, tensión; azotados imperturbablemente por la opinión, el juicio, la aceptación o el repudio de lo que nos rodea; niños, adolescentes, jóvenes y adultos nos abrimos paso entre la maleza, quedando algunos atrapados en las zarzas de la depresión, ese trastorno mental que permite explicar a una sociedad podrida los altos índices de autodestrucción. ¿Y pretenden hacernos creer que es algo impulsivo, incontrolable? ¿O que se suscribe a personas con problemas mentales?

¡Oh maldita sociedad que nos doblega y nos moldea, extirpándonos la capacidad de ser e injertando la ambición de poseer y del poder!

“Ser o no ser, esa es la cuestión: si es más noble para el alma soportar las flechas y pedradas de la áspera Fortuna o armarse contra un mar de adversidades y darles fin en el encuentro”. (Hamlet, Shakespeare)

¡Oh mundo! Despierta y aparta del morir: dormir…

 

Por Gloria Llatser

4 Comentarios
  • Ramon Valderrama

    28 enero 2018 a 21 h 31 min Responder

    Excelente la manera en que expresas tus ideas, pensamientos, conocimientos, conceptos…te sigo en IG y te leo aquí, y debo confesarte que te admiro profundamente. Gracias por compartirte así…espero algún día…tener el poder de transmitir como lo haces tu…saludos desde México 🇲🇽

    • admin8586

      29 enero 2018 a 0 h 26 min Responder

      Muchas gracias Ramón por tus palabras, eso me anima a seguir escribiendo !!! Si a ti también te gusta no dejes de hacerlo, la práctica da el aprendizaje y la fluidez. Saludos cordiales !

  • Guillermo Rosique

    31 enero 2018 a 22 h 41 min Responder

    Hola Gloria:
    Magnífica reflexión sobre el suicidio… y que el personaje de tu narración se revuelva contra la vida que le tienes proyectada (como ocurre muchas veces con nuestros hijos) y genial ese intercalado de fragmentos de Hamlet.
    Muchas gracias por tus relatos.
    Guillermo

    • admin8586

      1 febrero 2018 a 11 h 02 min Responder

      Gracias Guillermo. Celebro mucho que te guste lo que escribo.
      Un abrazo enorme y gracias por seguir mi aventura literaria.

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