Escalada con declive - De Musas Y Críticos
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Escalada con declive

La lucecita verde acompañada de un sutil bip abre la puerta de una espaciosa habitación que se extiende sobre un suelo de sisal. La primera impresión es fabulosa.

Elena se precipita sobre la cama cual niña pequeña que se lanza al placer de saltar en las colchonetas elásticas, llenándose de impulso en cada cabriola, ingrávida, sin lastres, flotando de complacencia. Esa airosa figura, que ahora retoza sobre sábanas de seda y almohadones de raso, ha transitado por escarpados vericuetos para ascender desde la centralita hasta la zona noble con sus informes de posventa. Acomodada sobre tan mullido colchón, se siente como un saltador de pértiga, que tras la carrera, la tensión de músculos para sujetarse a la garrocha e impulsarse hacia arriba consigue franquear limpiamente el listón y caer apacible sobre la colchoneta. Se regocija con cada maniobra, embriagada por la euforia de haber superado su marca. Inhala el aroma afrutado de la estancia y lo absorbe como si fuera un elixir mágico; se deja impregnar por sus efectos y, exhalando de orgullo, se quita los zapatos.

Carlos sigue minuciosamente sus gestos, sus contorsiones, no casuales ni espontáneas, sino llenas de voluptuosidad que incluyen un ofrecimiento sin disimulo. Tira la chaqueta camino del lecho y se abalanza sobre ella con codicia, atraído por ese movimiento serpenteante que despierta su excitación. Sus impúdicas manos ansían el calor del cuerpo tierno. El contraste de los dedos fríos sobre la templada piel acrecientan el deseo en ambos. Recorre su espalda con la superioridad y la blandura de un oso de miembros vigorosos y pelaje suave. De un zarpazo le desabrocha el sujetador y se detiene, sólo unas milésimas de segundo, para contemplar el creciente jadeo de Elena en busca de los ásperos labios de su amante, no para besarlos, sino para morderlos. Carlos merodea por esas curvas como fiera dando círculos entorno a su presa. Su mano lasciva se desliza hacia los cálidos senos, flota arriba y abajo, al compás de una respiración que se acelera. Atenaza sus pezones con el ímpetu de un cepo. Ella grita, y él, con un beso feroz, succiona su ambición y aviva el ardor, el apetito, la codicia.

Un destello dorado se cuela por la persiana bajada, como si fuera el foco de un escenario que se enciende para anunciar que el espectáculo va a comenzar. Los ojos de ambos se encuentran. Sus corazones acoplados y articulados bombean con mayor intensidad, cual redoble antes de arrancar un tema. Guiada por un arrebato ardiente, ella toma la iniciativa y en una secuencia de maniobras ágiles, se coloca sobre él con el torso erguido, ondeando sobre la cima, doblegando con sus movimientos triunfales cada voz que pretendía aleccionarla sobre los riesgos. Mañosamente le desabrocha el pantalón y lo desliza hacia las rodillas. Uno y otro se desprenden de la ropa que todavía cubre sus cuerpos y, cual bailarines, se entregan a una coreografía de movimientos improvisados pero precisos, siguiendo el ritmo de una misma canción.

Él le da la vuelta y la coloca de espaldas; a cuatro patas. Se le acerca por detrás y empuja. Ella se deja hacer entre gemidos y convulsiones. Carlos se siente incontenible, poderoso sobre ese cuerpo primerizo al que se aferra con sus manos de escalador que hace tiempo iniciaron el declive, pero que rechazan el descenso y bloquean la impotencia valiéndose de esas pastillas azules.

 

 por Gloria Llatser

6 Comentarios
  • carmen martinez

    14 diciembre 2017 a 16 h 03 min Responder

    Escalada con Declive :Me ha encantado . El relato para mi es un autentico elixir , eres una artista ..
    Gracias por llenar de elixir mi corazón.

    • admin8586

      15 diciembre 2017 a 10 h 18 min Responder

      Muchas gracias por tus palabras. Un beso grande, grande !!!!

  • Luis María Vieito

    14 diciembre 2017 a 22 h 10 min Responder

    Me entretuve en la foto y tardé en leer el relato. Lo merece. El relato también, como es normal en ti, una maravilla. Un abrazo enorme.

    • admin8586

      15 diciembre 2017 a 10 h 18 min Responder

      Muchas gracias por leer lo que escribo y animarme con tus comentarios. Un abrazo.

  • José Horacio Neira

    26 noviembre 2018 a 7 h 11 min Responder

    Soy argentino. Nacido en Buenos Aires…. Aprendiz de poeta y de mûsico por vocación y publicitario -diploma incluído- por necesidad. Los facebooks de amigos comunes, me hicieron arribar -casi sin darme cuenta- en el tuyo, Gloria. Y al saberte escritora, desemboco, por curioso consuetudinario, en “Escalada con declive”. Un cuento erótico, que no tiene desperdicio…. Creativo y pleno de imaginación… Pasional y sumamente atrapante …. Envolvente y colmado de sutiles detalles… En síntesis: me encuentro con un relato ” embriagador” que conforma un cuento que es un verdadero “elixir”… Mis sinceras felicitaciones…

    • admin8586

      26 noviembre 2018 a 9 h 15 min Responder

      Hola José Horacio. Un placer tu comentario y muchas gracias por hacerme partícipe de las sensaciones que te ha despertado el relato. Celebro que te haya gustado.
      Un fuerte abrazo.

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