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storytelling

¿Por qué “de musas y críticos”?

Se dice que las musas, consideradas divinidades inspiradoras, bajan a la tierra y buscan a las personas cuya inspiración han de alimentar. Los privilegiados que oyen sus voces, toman sus ideas como propias y las convierten en el estímulo que favorece la creatividad.

El crítico es quien elabora un análisis y valoración razonada de una obra ofreciendo una visión completa, estructurada y de acuerdo con postulados teóricos determinados.

Musas y críticos, el yin y el yang de la creación. Esa desconcertante polaridad que nos persigue en tantas facetas.

La documentación que intenta explicar tal dualidad es numerosa. Todo se basa en que nuestro cerebro se divide en dos partes: el hemisferio derecho, donde residen la creatividad, la intuición y el pensamiento no lineal; y el hemisferio izquierdo, responsable de nuestro razonamiento lógico, de nuestra capacidad de análisis y nuestra capacidad de hablar y de entender el lenguaje.

Sin embargo, yo tengo otra forma de explicarlo, y se llaman Cesc y Joan. Mis dos hijos.

Os cuento una anécdota buenísima para que me entendáis. Cuando Joan tendría unos cinco años hizo una trastada (a saber, no me acuerdo qué era exactamente). Me senté en el sofá para hablarle cara a cara y explicárselo. Cuando terminé, le pregunté si tenía algo que decir, y tras insistir en que hablara me dice: “Que por qué tú estás sentada y yo tengo que estar de pie”. Casi se me salen los ojos de las órbitas, y por supuesto, me puse a reír como una posesa. Mucho antes, cuando su hermano mayor debía tener la misma edad, se produjo una situación parecida: niño hace trastada, mamá lo sienta para explicarle y la respuesta de Cesc a: “¿qué tienes que decir?”, fue: “¿por qué pones cara de bruja?” Otro momento de esos que no olvidas en tu vida de lo que puedes llegar a reír.

Es curioso cómo anécdotas que parecen insignificantes revelan realidades aplastantes, que por otro lado, nos cuesta reconocer y asimilar. Ante un mismo hecho cada persona reacciona según su naturaleza. Cesc es hemisferio derecho: percibe el lenguaje no verbal, le resulta fácil la comprensión musical, es intuitivo, creativo, salta de una cosa a la otra y te puede hablar de mil puntos a la vez, piensa que lo que tiene que ser será y no opone resistencia a nada, se deja llevar, pero claro… se deja llevar por lo que le apetece hacer en cada momento. Y así me tiene la habitación… nunca encuentra el momento.

Sin embargo, su hermano es el polo opuesto, hemisferio izquierdo. Necesita encontrar la lógica en todas las cosas, seguir una rutina, un método. Procesa las órdenes en series de una en una. Razona, memoriza lo que aprende, pero no puede interpretar. Me acuerdo que cuando era pequeño, por las mañanas no había forma de que saliéramos de casa con tiempo para llegar puntuales al colegio. Era desesperante, si no le decía lo que tenía que hacer, qué debía ponerse y al ritmo que debía hacerlo, no avanzaba. Así que le hice un póster con unas viñetas del orden de cosas que debía seguir por las mañanas: 1) Lavarse la cara; 2) Quitar el pijama 3) … ¡Funcionó!

De sobras sabemos que el equilibrio es la clave. Si para escribir mis historias confiara sólo en las musas… ¿realmente habría terminado alguna? ¿O me hubiera pasado las tardes mirando por la ventana, disfrutando de goces como la lectura, una tertulia con amigas, un viaje, una escapada o una caminata? “No estoy inspirada para escribir…” me he repetido a mí misma muchos días. A la segunda vez que oigo esa frase, como por arte de magia, se despierta el crítico, y me dice: “Gloria, manos a la obra”. Y si no estoy inspirada, pues me inspiro: investigo, me documento, organizo bocetos, ideas… ¡Et voilà! Algo sale.

Y como musas y críticos que vosotros sois, algunas historias os inspiraran y otras… os parecerá que las ha escrito una bruja. ¡Ja, ja, ja!

por Gloria Llatser

1Comentario
  • ppj

    30 marzo 2017 a 23 h 33 min Responder

    Tienes un don….Escribes desde el corazón. Ese don es una llave que la puedes usar o tirar al mar. Confío y espero que no la tires y que cultives la proyeccion de tus emociones.

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